Sí, estoy asustada. Sí, ¡No sé de qué te sorprendes! ¿No era eso acaso lo que querías, maldita?
Siempre has estado moviéndome a tu antojo, te divierte, eso es lo que pasa, que te divierte ver cómo me desvivo por encontrarte, te encanta verme frustrada cuando te necesito y no vienes. ¡Eres una zorra! ¡Maldita seas mil veces!
A veces mientras sueño sin dormir me doy cuenta de que estás conmigo, aunque nunca me avisas de cuándo entras, ni cuándo te comienzas a desnudar. A saber si anoche viniste a mi cama por equivocación, a saber si no buscabas otras manos que no eran las mías, pero viniste a mi, y me abrazaste toda la noche, cuando no podía hacer nada contigo...
Cuando me desperté me apresuré a coger un folio, pero tus dedos helados ya no me acariciaban la espalda, ya no estabas ahí... ¡Maldita seas, zorra!
Seguro que te fuiste con el primer imbécil con un lápiz en la mano... Aunque he de reconocer que nunca fuiste muy selecta, ¡Maldita seas!
Te he estado esperando toda la mañana, toda la tarde y parte de la noche, porque hice una promesa, y yo no rompo mis promesas como tú. He decidido escribir sin tus labios, sin tener que verte, sin precisar el tacto de tu áspera piel. No será nada bueno, y a ti no te gustará, pero me da igual, porque voy a aprender a prescindir de ti, aunque eso signifique que mi habitación apeste a tu ausencia, que apeste a renglones borrados...
¡Maldita seas inspiración, cuando te vas con otro!
No hay comentarios:
Publicar un comentario