lunes, 5 de diciembre de 2011

No quiero llegar, y no hacer más que buscarte con la mirada.
Verte, sonreir y acercarme por la espalda.
No quiero oler tu piel ni besarte en el pelo. No quiero abrazarte infinitamente.
Como si no hubiese nadie más cerca nuestro.
No quiero volverme loca pensando en tus ojos, ni en esa manera que solo tu tienes de colocarte el pelo.
Mentira. Yo también la tengo.



No quiero llegar a casa pensando en si estarás pensando en mi.
No quiero dormirme.
Pero tampoco quiero despertarme sin ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario